Contraproducencias: paradojas de la vida

Hace no tanto tiempo yo escribía. Escribía ficción que probablemente tenía bastante que ver con mi vida, pero no escribía nada personal, o nada que lo fuera deliberadamente.

En este blog no escribo ficción sino sobre mí, sobre lo que pienso y sobre lo que me pasa.

Muchas tardes recuerdo cómo era aquel placer de inventar personajes e historias, de visualizar escenarios que no existen, y me pregunto, si ese introducirme en otro mundo, no sería algo mucho más sano, algo mucho mejor que regodearme en las miserias de la realidad, pero no puedo, este pequeño espacio de grito anónimo donde nadie me ve ni me lee es mi refugio particular.  Como digo, ya no escribo esas ficciones.

Escribo desde que tengo uso de razón, desde que me enseñó mi madre cuando aun no sabía apensas hablar, y creo que ese pequeño defecto me dura y durará hasta mi último día: me expreso mal en el medio hostil que es la mirada y la escucha de la gente, prefiero el papel.

También desde que tengo uso de razón sé que este defecto mío de aislarme y ser una autista obsesa del bolígrafo no iba a llevarme a ninguna parte, no iba a librarme de nada ni a evitarme ser lo que soy: siempre supe que los pobres no estamos hechos para que nos aplaudan ningún talento, también esa es mi enfermedad: la clase social, que por más que digan, no es esa de la que tienes conciencia, no es una opción, sino que en esa naces y con los complejos y orgullos propios de la misma se vive, con todas sus ventajas e inconvenientes. Y el inconveniente principal es la limitación en las elecciones de la forma de vida. Por eso mis conocidos están tratando de cumplir su sueño y yo estoy aqui desdeñando lo burgués de su existencia y preguntándome otra vez qué es toda esa ficción, y para qué sirve, mientras me voy pudriendo en la mediocridad de los horarios, de los plazos, de donde salen los garbanzos para llenar la olla.

Muchos días me pregunto si este blog, este diario mediocre, este Blues Mund es una contraproducencia (o si se ha convertido en una), y si inventar historias me libra de la realidad odiosa o si lo que hago es tirarme al fango. Lo único que pienso al fin y al cabo, y lo más extraño de todo es que cuanto más lo pienso es mientras disfruto de caligrafías ajenas, es que la literatura no es nada, que los libros no son nada, que los escritores son esos reyes de lo divinamente superfluo, y que por eso mismo, los que hemos de preocuparnos porque nos salga el sol cada día, jamás podremos tener  ni un minuto de esa gloria, porque esa gloria le pertenece al que en potencia o en acto es un burgués.

Contraproducencias aparte, seguiré escribiendo aqui, de momento, que es lo que se me permite.

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2 Respuestas a “Contraproducencias: paradojas de la vida

  1. Diariamente vivo cosas que solo yo y nadie mas que yo se y siento! Cuando las considero pesadas a mi mente, tomo un lapiz y papel y me olvido del mundo. Vivo de la tinta y mis vivencias, de la cotidianidad de mis contradicciones, que al final de ser plasmadas en papel, parecen poesia, la cual es interpretada a antojo y semejanza de otras mentes que totalmente desconozco…

  2. Asi me pareció tras leer tu comentario. Asi lo veo después de pasarme por tu blog.

    Encantada.

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