La Carretera, por Cormac McCarthy

Últimamente la vida ha sido demasiado caótica, demasiado improvisada y ahora me siento perdida en todo, probablemente en todo, menos en ti. Debiera saber establecer las prioridades y moverme HOY, porque probablemente no habrá un mañana. Y precisamente por eso resulta insultante cumplir con las tontas obligaciones que nos han impuesto; y todos los días -todos- me digo que estamos perdiendo el poco tiempo que nos queda; me digo que no vale la pena tanto cumplir, cumplir y cumplir, si antes de que nos demos cuenta TODO se irá a la mierda. Y me digo: no, no debería perder otro momento en NADA que me resulte desagradable.

Pasan los días junto a ti y esos días sólo me hablan de muerte: diecisiete muertos en carretera. Un piloto japonés muerto en la pista y la muete -una pequeña muerte- se presenta el día lunes a la hora de separarnos; y también se presenta el martes y el miércoles y todos los días en los que cierras desde fuera la puerta a las horas de no estar despierto.  ¿Qué han hecho con la vida? ¿Cómo pueden haber convertido la vida en algo tan vulgar? ¿Cómo podemos soportarlo y por qué, justo ahora que todo se acaba seguimos haciéndolo si vida es otra cosa, que no sucede cuando abro los ojos sino cuando al hacerlo te encuentro?

Pues probablemente porque somos animales como puede constarse en el libro de McCarthy y en cualquier sitio… A veces pienso que el terremoto o bomba o lo que sea que haya sucedido al principio del libro de McCarthy ya ha tenido lugar.

¿Y me gustó este McCarthy o me pasó como con el anterior McCarthy?  Me gustó la historia, me gustó el diálogo que va armando McCarthy, me gustó el mundo apocalíptico que se montó en esta novela. Lo que no me gusta nada es el “estilo McCarthy”.

El estilo McCarthy,  -o el estilo del traductor del susodicho- consiste en explicar sistemática y puñeteramente cada objeto, modificación del mismo y cada movimiento manual o físico que el protagonista o secundario haga. Además es muy importante poner cuatro o cincos “ys” por frase y que cada frase ocupe siete u ocho líneas de texto completas. Es necesario que el lector llegue al punto sin resuello (ya que esto le da mucha emoción al asunto, claro) y saltarse las leyes gramáticas en el diálogo, que son algo completamente pasado de moda: tendencia que ya están empezando a imitar escritores de todo el globo.

No leo más a McCarthy. Está decidido.

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4 Respuestas a “La Carretera, por Cormac McCarthy

  1. Hola, Lau:
    Sí, efectivamente la vida se ha convertido en eso: un caos liso y llano. El cumplimiento de las obligaciones contraídas es sólo un ejemplo. El sinsentido nos gana la batalla. No obstante, la vida sólo mantiene su importancia prístina en la medida en que haya encuentro con otro u otros. Ante tanta muerte y violencia, la reclusión tampoco termina siendo una opción. Como si eligieras vivir en medio de la paz de los cementerios; sin riesgo, pero sin otro susurro a tu oído más que el del viento. Un mero anticipo de la supuesta eternidad que nos aguarda.
    No leí aun “La carretera” ni vi el film, pero aguarda agazapado en un rincón de mi biblioteca esperando aun su oportunidad.
    Beso.

  2. Pues no estoy de acuerdo. La historia en si mismo esta muy bien. Yo la carretra me lo lei en inglés y he leído otros del mismo autor. Creo que a lo que haces referencia es un estilo consciente para que haya atmosferas mas opresivas, bueno, es lo que creo.

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